Desde Brasil a Sevilla

“Hola, soy Vicentina, brasileña, artesana por casualidad, esteticista de profesión. Dejé el trabajo al nacer mi hija y algún tiempo después se presentó la ocasión de mi primer encuentro con la artesanía.

Era Navidad y se trataba de montar el árbol.

En Brasil, donde vivíamos, no había mucho material ni adornos para hacer el árbol que yo quería y se me ocurrió, mirando en Internet, hacerlo con materiales reciclados. Fue un éxito. Todos, familiares y amigos, me lisonjearon con sus comentarios y ánimos. Fue el principio de una aventura creativa en la que sigo.

Al llegar a España, lo que había comenzado como una afición se convirtió en necesidad y trabajo, y en el tiempo que llevo aquí he ido desarrollando técnicas y productos muy variados.

Pero, más allá de la necesidad, cada vez que me enfrento a una pieza es el mismo reto que el de mi primer árbol. Una aventura que me obliga a trabajar, buscar materiales, investigando y creando mis propias creaciones.

Ahora hago figuras con mi propia pasta y papel, bailarinas, fruteros, arconcitos, cajas decoradas, cuadros…y trabajo también en la costura creativa: mochilas, bolsos…”

Recuerdo hace muchos años, un amigo, en la escuela, dibujando un tractor … nos llevaron a dibujar tractores, me lo enseño y me dijo: -Mira, estoy dibujando la “tractorez”-. Y era eso, algo así como la madre de todos los tractores. No era “ese” tractor, era “el tractor”. Vicentina ahora hace esculturas, bolsos, figuras, … pero en cada figura que sale de sus manos se puede adivinar la “figurez”. La artesanía, cuando hay un artesano, es un “juego de manos”, una especie de magia. Donde hay un material, en muchos casos destinado a basura, unas manos empiezan a moverse moldeando…, y, de repente, !zás¡, aparece una figura, un bolso, una mochila…, de la misma manera que aparece una flor.

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